viernes, 13 de mayo de 2011

Beneficio cognitivo de las actividades sociales

Un nuevo estudio determina, una vez más, que involucrarse con frecuencia en actividades sociales retrasa el declive cognitivo propio del envejecimiento, así como su posible evolución hacia la demencia.

Los autores del estudio han examinado la implicación de los participantes (1.138 ancianos) en actividades sociales durante una media superior a 5 años. Entre las actividades evaluadas se encontraban el acudir a restaurantes, a ceremonias religiosas, a las casas de amigos o familiares, y la participación en clubs sociales y en actividades de voluntariado.

Se comprobó la evolución de los participantes en varios aspectos de la memoria, así como en la velocidad de percepción y en las capacidades visuoespaciales.

El ritmo de declive cognitivo global resultó ser hasta un 70% menor, como promedio, en las personas que eran socialmente activas de forma frecuente, en comparación con las personas con una actividad social poco frecuente.

Los resultados se publican en la revista Journal of the International Neuropsychological Society.

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