sábado, 26 de marzo de 2011

Estado marital y riesgo de demencia

Un estudio recién presentado en la Reunión Anual de la Asociación Americana de Psiquiatría Geriátrica demuestra que el grupo marital con un mayor riesgo de sufrir demencia y enfermedad de Alzheimer es el formado por aquellos que enviudan y no vuelven a casarse, y también por quienes se han casado y divorciado en varias ocasiones, con al menos un enviudamiento en su historial.
El grupo de menor riesgo es el formado por quienes logran mantenerse en pareja siempre dentro de un único matrimonio, y también por aquellos que tras un único matrimonio se divorcian y no vuelven a casarse, pero por haberlo decidido así consciente y voluntariamente.
En el término medio de riesgo se encuentran, según este estudio, los que nunca se han casado y los que se han casado varias veces, pero acabando todas ellas en divorcio.
Según los autores, los resultados de este estudio guardan una relación directa con el estrés psicosocial, factor de riesgo conocido para diversas enfermedades, como las cardiovasculares, la depresión y el deterioro cognitivo, estableciéndose además una marcada diferencia entre el estrés asociado al sufrimiento y el estrés positivo, el ligado a afrontar y resolver problemas.

domingo, 20 de marzo de 2011

Un largo camino hasta el deterioro cognitivo y el Alzheimer

El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y el del deterioro cognitivo leve –su precursor–, están precedidos de un declive progresivamente acelerado de la memoria y de las habilidades del pensamiento, durante un periodo de entre 5 y 7 años, según un estudio que se publica en el número de marzo de la revista Archives of Neurology.
Este hallazgo es de gran importancia porque, aunque aún no existe un tratamiento que cure ni detenga el progreso de la enfermedad, son muchos los factores de riesgo que sí pueden ser investigados y controlados en las personas que aquejen déficits adquiridos de la memoria, como por ejemplo los factores de riesgo vascular, reduciendo su repercusión sobre el trastorno cognitivo.

viernes, 11 de marzo de 2011

El consumo leve a moderado de alcohol protege frente a la demencia

Un artículo publicado en la revista Age and Ageing muestra cómo el consumo leve o moderado de alcohol (entre 10 y 30 ml diarios de alcohol) tiene un efecto protector frente a la demencia en ancianos.
Esto pueden corresponder, por ejemplo, a una cantidad total cada día de entre medio vaso y un vaso de vino, o entre uno y dos vasos de cerveza, o con una cantidad muchísimo menor si se trata de licores.En cualquier caso, no se debe olvidar que existe también suficiente evidencia ya publicada acerca de que el consumo de alcohol está directamente relacionado con deterioro cognitivo tanto de manera directa (al ser neurotóxico) como indirecta (otras enfermedades neurológicas provocadas por el alcohol, traumatismos craneoencefálicos, insuficiencia hepática...), así como con pérdida de neuronas y atrofia cerebral, y todo ello sin que se haya podido determinar una dosis umbral diaria de alcohol que pudiera ser segura.

Hablar varias lenguas protege del declive cognitivo

Una comunicación científica presentada en la 63ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología muestra como el multilingüismo, entendido como el dominio de más de dos idiomas, resulta ser un factor protector frente al declive cognitivo.
El estudio fue llevado a cabo en Luxemburgo, país en el que es usual que sus habitantes hablen entre 2 y 7 idiomas a causa de la confluencia de culturas allí presente.
Los investigadores comprobaron que el declive cognitivo era inversamente proporcional al número de idiomas hablados por el individuo, y lo atribuyen a que el multilingüismo aumenta la reserva cerebral.

El alzheimer se hereda de las madres

Un estudio publicado en la revista Neurology confirma algo ya comprobado en varias investigaciones anteriores sobre el impacto de la herencia familiar en el Alzheimer: el riesgo es mucho mayor cuando era la madre la que sufría la enfermedad, experimentándose en este caso un aumento significativo del grado de atrofia de la corteza cerebral.
Además, en este estudio no hay una gran diferencia en el grado de atrofia cortical cerebral entre las personas cuyo padre sufría la enfermedad (pero su madre no) y aquellos sin ningún progenitor que la tuviese.
En cualquier caso, se sabe que el factor hereditario en el Alzheimer es principalmente un elemento que predispone a tener la enfermedad, pero que no es determinante para su padecimiento.