martes, 13 de septiembre de 2011

Perder tempranamente a uno de los padres aumenta el riesgo de Alzheimer

La muerte de uno de los padres cuando el niño es aún pequeño podría aumentar el riesgo de padecer en el futuro la enfermedad de Alzheimer, pero ese riesgo se atenúa si el progenitor superviviente vuelve a casarse, según los resultados de un estudio que se publica en la revista American Journal of Geriatric Psychiatry.

Más concretamente, la muerte de la madre durante la adolescencia de un chico o la del padre cuando el niño tiene menos de 5 años de edad han demostrado en este estudio que se asocian a una alta tasa de enfermedad de Alzheimer, aunque tal asociación es algo más débil en el segundo caso, y la vuelta a casarse por parte del progenitor superviviente tiende a revertir el riesgo. El estudio no ha encontrado asociación alguna entre esos acontecimientos y otras demencias distintas de la del Alzheimer.

La muerte de un progenitor durante la infancia es a menudo un estresor significativo, que afecta a largo plazo al bienestar emocional, social, espiritual y físico. Los niños y adolescentes que han perdido a uno de sus padres se encuentran en mayor riesgo de padecer trastornos psiquiátricos, incluidos la depresión mayor y el estrés postraumático, así como de sufrir adicción al abuso de alcohol u otras sustancias tras la muerte paterna.

El estudio ha comprobado por otra parte que la orfandad total -la muerte de ambos progenitores- no tiene tal incidencia en el riesgo de Alzheimer.